Volta Lamp White - POR ENCARGO

Volta Lamp White - POR ENCARGO

Marta Bonilla

€920,00
Precio unitario por

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN… ARTESANAL

En la historia del arte y del diseño la mayoría de los movimientos fueron una reacción contra movimientos anteriores, algo así como borrón y cuenta nueva. Esto también sucedió a finales del siglo XIX, cuando bajo la batuta del polifacético arquitecto, diseñador, artesano, poeta, escritor… (y mil profesiones más) William Morris se desarrolló en Gran Bretaña el movimiento Arts & Crafts, que renegaba de las nacientes formas de producción en masa de la industrialización y recuperaba las artes y los oficios medievales centrándose en la artesanía y los elementos naturales.

Posiblemente estemos viviendo una segunda revolución del movimiento Arts & Crafts. Hemos dejado atrás la mecanización de la producción y, en un momento que adquiere más sentido que nunca, en el siglo XXI el planeta pide a gritos soluciones medioambientales. De ahí que se reivindiquen constantemente los valores artesanales, el slow movement y una vuelta al origen. Principios reunidos en la firma Marta Bonilla, que se hacen evidentes en esta pieza de arte, la Volta Lamp White, con pantalla de rafia y base de barro esmaltado. Todo un sueño para Morris…

MÁS INFO 

  • Base en barro de alta temperatura.
  • Esmalte en color blanco roto.
  • Pantalla hecha a mano de rafia natural.
  • Soporte bombilla E27, electrificada para USA, UK y Europa.
  • Embellecedor de latón
  • H 41 cm x W 28 cm.
  • Pieza por encargo, tiempo de elaboración: 6 semanas.

CONOCE LA MARCA

Compartía su profesión como educadora junto a la de ceramista, cuando dio el verdadero salto. Crear su propio taller en Gracia, Barcelona, trajo la autonomía y la creatividad a una joven Marta Bonilla, quien se había enamorado años antes de la libertad que le permitía diseñar y modelar en barro y arcilla. En julio de 2017 lanzó su firma homónima bajo un portfolio de bellas piezas artesanales, obras clásicas y funcionales con un diseño sobrio, atemporal y que reivindican la belleza de lo imperfecto.

Inspirada por el trabajo de Valentine Schelegel o Salvatore Glume, en su obra reconocemos la influencia de los ceramistas de los años 40. Una oda a la sencillez y a la imperfección cuya motivación a la hora de trabajar es que el objeto no pierda su naturalidad y veamos las huellas del proceso de creación. Que el objeto sea bello en sí mismo es otro de sus objetivos y, mientras cumple su función principal, este se convierte en toda una pieza de decoración. Un lema le inunda: «reconectar con nosotros mismos y volver la mirada a lo realmente esencial».