Recuperemos la Tierra

Recuperemos la Tierra

Recuperemos la Tierra

«La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta»

Rabindranath Tagore

 

Aquel día subió al estrado, alzó la voz y profirió su más célebre discurso: «El medio ambiente es todo Estados Unidos y sus problemas. Son ratas en el gueto. Es un niño hambriento en una tierra de prosperidad. Es una vivienda que no merece ese nombre, un barrio que no es apto para vivir…». Los aplausos no le dejaron continuar. El senador demócrata Gaylord Nelson había conseguido lo que nadie antes había podido lograr: unir a todo un país para denunciar los problemas medioambientales y exigir soluciones a los políticos. Poco tiempo después, volvió a subir al estrado, esta vez al del Senado, y alzó la voz de nuevo: «El progreso económico no puede excluir el cuidado del medio natural. Desde aquí propongo que el próximo 22 de abril se conmemore el Día de la Tierra».

Y así fue. Pero aquel 22 de abril de 1970 nadie, ni siquiera Nelson, calculó lo que iba a suceder. Esa mañana, 20 millones de estadounidenses salieron a la calle con plantas, árboles, escobas para barrer la suciedad, redes para recoger los plásticos y pancartas al grito de «¡Este es nuestro hogar!». 20 millones de personas habían recogido el testigo de Nelson, el activista y político consiguió que su mensaje se oyera en todo el planeta. Hasta nuestros días. Por eso, el Día de la Tierra tiene padre y nombre propio, aquel chico de Clare Lake, Wisconsin, que nació y creció rodeado de 90.000 hectáreas de bosques y lagos, había oído a la naturaleza… y el mundo entero le oyó.

En este 2021 el lema del Día de la Tierra no podía ser más acertado: Recuperemos la Tierra. Un llamamiento a reducir el impacto de nuestras acciones sobre el planeta. Con una crisis climática que se agudiza cada vez más, las emisiones globales de CO2 han vuelto ya a los niveles previos a la pandemia; cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques, una extensión similar a Islandia; alrededor de un millón de especies animales y plantas se encuentran en peligro de extinción; los océanos siguen llenándose de plásticos y se vuelven más ácidos; fenómenos meteorológicos extremos provocan huracanes, ciclones e inundaciones; el calor extremo genera sequía y hambrunas, y es evidente la relación entre la actual pandemia y nuestro ecosistema.

¿Y de qué manera podemos ayudar a que esto cambie? En Honèstica siempre decimos que el cambio empieza por ti. Pequeños gestos que cambian el mundo son (además de pensar en las cinco R -reciclar, reducir, reutilizar, recuperar y reparar-) dar el salto a las energías renovables, reducir la ingesta de carne, pescado y productos lácteos, elegir bien el medio de transporte menos contaminante, no malgastar agua, prescindir de los plásticos, cambiar el detergente por uno ecológico, priorizar los alimentos de origen local y de temporada, utilizar el medio de transporte público y, sobre todo, consumir de una manera mucho más consciente. Y no olvidemos que al final la Tierra, aunque la insultemos, nos ofrece sus flores como respuesta.

Conoce la historia que hay detrás de cada uno de estos productos y verás que sí existe un camino…